Herida de Deborah Elenter

Curaduría: Catalina Bunge
Artista: Deborah Elenter
Lugar: Nueva Congregación Israelita de Montevideo, Montevideo, Uruguay
Fecha: 23 de abril al 29 de mayo

 
 

Herida de Deborah Elenter

Parir es un acto individual y colectivo; es una experiencia que nos trasciende como individuxs únicxs posibilitando la evolución y la expansión de la humanidad en la tierra.

A través del tiempo, parir ha sido co-construido por todas aquellas personas que parieron y por quienes intervinieron en los nacimientos. Pero, ¿qué mecanismos operaron en su devenir? ¿Qué se escondió y qué se habilitó? ¿Qué se relegó y qué se ponderó? Y, sobre todo, ¿quién es responsable de dicha construcción?

Herida hace foco en lo marginado e inapreciable; invita a reexaminar el parto y los mecanismos que lo subyacen. Bajo la mirada de Elenter, lo mínimo resulta indispensable, lo insignificante se vuelve grandioso y lo desechado valioso. La placenta, como órgano intermediario entre la madre y el feto, es revalorizada como actante fundamental de los nacimientos. Su rescate tiene que ver tanto por una decisión ideológica y política como por su valor intrínseco. La placenta se vuelve metáfora de lo relegado, de los tabúes que se perpetúan —hasta el día de hoy— en torno a la experiencia del parto en nuestro contexto y de las mujeres luego de parir a sus hijxs en los partos hospitalarios.

En la sala, la escultura blanda de una placenta —realizada a partir de impresiones fotográficas en tela TNT—, nos confronta con su marginada invisibilidad en las prácticas hospitalarias de las salas de nacer. Junto a ella, en la pared, se exhiben fotografías de las dos caras de la placenta: el lado en contacto con el feto y el lado en contacto con la madre, poniendo en relieve la trama que sostiene y conecta la vida. Las fotografías exponen la mirada sensible de Elenter y su devoción por este órgano vital.

La instalación de rostros expone los gestos únicos y espontáneos de mujeres pariendo, reforzando un patrón organizado que cristaliza la individualización de cada una. ¿Por qué el sistema sanitario se empecina en cancelar nuestra individualidad?

Los pizarrones exponen, al estilo “clínico”, los datos estadísticos de las cesáreas en Uruguay y su asombroso aumento en los últimos años. La palabra «Puérpera», escrita en el medio del pizarrón, evoca —a la vez que pone en evidencia— la exclusión e invisibilización de las parturientas en las salas hospitalarias una vez que el nacimiento sucede. La mujer y su identidad son suplantadas por un término despojado de singularidad, reducido a una categoría funcional dentro del lenguaje médico.

El devenir de la medicalización del parto tiene muchas aristas. Evitando las posturas polarizadas, una relectura sobre cómo parimos, qué sentimos y qué se deja de lado es no solo necesaria sino urgente para volver a habitar el nacimiento como una experiencia propia, situada y profundamente encarnada.

El ejercicio de la soberanía sobre el cuerpo, como aclama Rita Segato, no puede seguir siendo una materia pendiente en nuestra agenda. Sobre todo hoy, cuando lo “privado es político”. En este sentido, el trabajo de Elenter no solo visibiliza aquello que ha sido ocultado, sino que nos sitúa frente a ello, obligándonos a mirar, a sostener la incomodidad y a revisar las formas en que comprendemos —y habitamos— el cuerpo. 

Catalina Bunge