Sociedad Chiclera I, fotografía digital, 130 x 100 cm (2012)
Sociedad Chiclera II, fotografía digital, 80 x 60 cm (2012)

Bienal de Salto (Salto, 2013)
De Cajón, Embajada Cultural de México (Montevideo, 2013)
Ibero-american Arts, Embajada de Brasil en Londres, (Londres 2016)

En esta serie de fotos el chicle es una metáfora de la sociedad contemporánea, una forma de expresión de ella a través de la individualidad. Como seres sin juicio o poder de razonamiento, rumiamos mecánicamente nuestras emociones, pensamientos y tormentos  con el deseo de quizás callarlos, esconderlos. La correspondencia entre una emoción y un chicle. El chicle como una escultura emocional definida por la acción de masticar, moldear, esculpir con los dientes.  Un paralelismo entre la morfología de los chicles y las emociones a lo Leonardo Da Vinci. Con la acción de masticar, rumiar, aglutinar, “digerimos” las emociones y las transformamos en cadáveres inertes, con un lenguaje y código propio. Estas muestras de chicles, reflejan la individualidad y sus improntas. Cada emoción esta reflejada en el acto de masticar y dar forma. Una especie de la arqueología de los estados mentales de una persona.


Chew Gum Society I, digital print, 130 x 100 cm (2012)
Chew Gum Society II, digital print, 80 x 60 cm (2012)

Salto Biennal in Uruguay (2013)
De Cajón, Mexico Cultural Embassy in Montevideo (2013)
Ibero-american Arts, Embajada de Brasil en Londres, (Londres 2016)

'Gum Society' dwells on the anxiety and obscure fragility that characterises our disrupt society. The gum is a metaphor for our mental distress. Emotional sculptures shaped unconsciously by our ruminant thoughts. Each of these inanimate objects symbolises the chewing off our perturbations, our deepest feelings and fears that live in the subconscious -or luckily consciousness- of our psyche. Fear, anger, timidity, anxiety, excitement and so on; the list is incessant as well as our mental states. The automated chewing of these portrays as a strategy to shut them off mechanically.

The result, lifeless bodies of unfading substance ditched everywhere we go. Reckless scraps with our unique cryptogram. The samples symbolise our individuality and imprint, the archaeology of our mental torments.